29/06/2010
La islamización de la política exterior turca
 
Por: Daniel Alaluf (Desde Jerusalem)  
 
A continuación, el autor del siguiente artículo, analiza el cambio de política -tanto externa como interna- de Turquía, tras la llegada al poder del "Partido religioso islámico Justicia y Desarrollo" (AKP, según se lo conoce en Turquía) El acercamiento a su antigua zona de influencia -el mundo árabe en Medio Oriente- y la disputa que mantiene con Irán para ganar el lugar de potencia regional, son algunos de los objetivos que se plantea la nueva administración de Ankara.

Durante los últimos 90 años Turquía dio prácticamente  la espalda a los países árabes, que en el pasado pertenecieron al Imperio Otomano, y centró su atención en el mundo occidental.  Tras la revolución democrática llevada a cabo por Mustafa Kemal Atatürk, el país Turco se empeñó primeramente en conseguir ser aceptada como miembro de la OTAN, objetivo que logró en 1952, y luego en ingresar a la Unión Europea, asignatura aún pendiente.  Estos dos motivos llevaron, en gran parte, a que Turquía fortaleciera sus lazos con el Estado de Israel.  Para la elite secular turca, la amistad con el Estado Judío significaba el antídoto contra el radicalismo islámico. Las relaciones en el campo de seguridad con Israel, los múltiples acuerdos militares y acuerdos de cooperación fueron también útiles a la nación turca para luchar contra los militantes kurdos del PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos)

La relación entre Turquía y sus vecinos se ha transformado drásticamente desde que, en el año 2002, el "Partido islámico Justicia y Desarrollo" (AKP, según sus siglas en turco) llegara al poder. Básicamente, el gobierno de Ankara mejoró notablemente las relaciones con aquellos países con los que tenía problemas históricos - Siria e Irán -; mientras que arruinó casi por completo los nexos con sus aliados tradicionales -  Georgia, Azerbaiyán e Israel.
La política exterior actual de este país, muestra una clara aversión a los países pro-occidentales, siendo este factor sumamente preocupante para los gobiernos occidentales.

Turquía, Siria e Irán

Gran parte de los esfuerzos diplomáticos del gobierno de Ankara -durante la última década - se han centrado en mejorar las inexistentes relaciones con Siria.  Durante la década de 1990, Siria era considerado por Turquía como un país enemigo, debido al apoyo que éste le brindaba al PKK (Partido de Trabajadores Kurdos).

Si bien el acercamiento entre Turquía y Siria comenzó a finales de esa década - cuando Siria dejara de apoyar y brindar asilo a referentes del PKK - sólo en los últimos siete años, estos lazos se han tornado más profundos, en particular, debido a la generosidad y simpatía demostrada por Turquía hacia sus vecinos árabes. En tan sólo siete años, ambos países han firmado casi 50 acuerdos de cooperación, siendo hoy en día Damasco la capital más visitada por los ministros del AKP, el partido gobernante turco.

En el año 2002, tras la victoria del AKP, ambos países firmaron un acuerdo de cooperación militar.  Dos años más tarde, en enero del 2004, el presidente de Siria Bashar Assad, se convirtió en el primer presidente sirio en visitar Turquía, y  en diciembre del 2008 el presidente turco visitó por primera vez a su vecino sirio al firmar un acuerdo de libre comercio que se negociará por siete años.

Para Damasco -se supone- el acercamiento turco representa una oportunidad inigualable para mejorar sus relaciones con los países de la OTAN y facilitar su entrada tanto a mercados europeos como a la política de ese continente.

Las relaciones entre Turquía e Irán también han mejorado significativamente aunque no al extremo visto con Siria, esto se debe a que Irán es una potencia regional que impone más respeto al régimen turco. Irán representa una amenaza concreta a las aspiraciones turcas de liderazgo regional árabe. A nivel económico, Turquía depende significativamente del gas iraní y por ello teme que cualquier tipo de sanciones o conflicto con este país genere repercusiones inmediatas en su economía.

Turquía e Israel

Turquía fue el primer país con mayoría árabe en reconocer al Estado Judío (en 1949), y durante tres décadas, fue el único país árabe en mantener relaciones con Israel. El establecimiento de lazos formales entre ambos países reflejó claramente la orientación de la política exterior turca y sus deseos de alinearse con las potencias occidentales. Si bien hasta 1990 las relaciones fueron más simbólicas que sustantivas, durante esos 40 años Turquía enfrentó constantes presiones diplomáticas y económicas árabes que exigían el corte de relaciones con el Estado Judío.

Israel invirtió durante sus primeros años de existencia, inmensos esfuerzos a fin de promover las relaciones con Irán, Turquía y Etiopía, convirtiéndose Turquía en el principal aliado  de Israel.  Durante varias décadas los lazos entre Jerusalem y Teherán también fueron sumamente buenos, hasta la revolución islámica, en 1979.

Durante la última década, a medida que las relaciones entre Ankara y sus nuevos amigos en el mundo árabe han ido prosperando, paralelamente, los nexos con el Estado Judío se han deteriorado críticamente.

Los recientes incidentes en torno al barco de bandera turca "Mavi Mármara", son tan sólo otra prueba del cambio de dirección de la política turca. La muerte de 9 ciudadanos turcos -en el contexto de este incidente-  no habría generado en el pasado, la desproporcionada respuesta oficial turca que el mundo pudo observar.

El Premier Turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó rápidamente a Israel de perpetrar "terrorismo de Estado" y "una sangrienta masacre", mientras que el Ministro de Relaciones Exteriores de este país, Ahmed Davutoglu, declaró que "este ataque es el 9-11 de Turquía", comparándolo desvergonzadamente con los ataques terroristas perpetrados por Osama Bin Laden en Nueva York, que se cobraron la vida de más de 3.500 personas (según datos oficiales estadounidenses, aunque se suponen más)

Las reacciones del gobierno turco no son sorpresivas, si tenemos en cuenta que este gobierno cumplió un rol central en promover e incentivar el incidente al hacer oídos sordos a los múltiples pedidos -tanto de Israel como de Egipto- de evitar la partida de esta flotilla pseudo-humanitaria.  El táctico apoyo de Erdogan a Hamas, sin duda, genera el fortalecimiento de los sectores más radicales del islamismo, algo que decididamente se opone a los intereses occidentales en la región.

Turquía y los Estados Unidos

La agresiva política turca hacia Israel no sólo daña los intereses israelíes sino, fundamentalmente, interfiere en la política exterior de la administración de Barack Obama.

El actual gobierno de los Estados Unidos, definió al proceso de paz entre Israel y sus vecinos como una de "sus más altas prioridades nacionales".  Los esfuerzos del país del norte lograron, tras más de un año de estancamiento, que israelíes y palestinos retomen algún tipo de diálogo. En este contexto no parece ser el momento más apropiado para que Erdogan intente por la fuerza romper el bloqueo internacional impuesto sobre la Franja de Gaza.

En mayo de este año, el premier Erdogan y su par brasilero, Ignacio Lula da Silva, llegaron a un sorpresivo  acuerdo con Irán, relacionado al enriquecimiento de uranio, que intentó  complicar los esfuerzos de Obama y Clinton para lograr una coalición internacional que logre aplicar sanciones efectivas a Irán.

Como podemos observar, Erdogan y su política exterior se opone a las sanciones a Irán, por esto la administración de Obama intenta forzar la votación y aprobación de estas medidas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas antes de que Turquía comience a presidirlo,  en el próximo verano.

Una encuesta llevada a cabo por la cadena internacional BBC de Londres, en abril de este año, refleja que un 70% de los turcos tienen una visión negativa de los Estados Unidos.  Muchos ciudadanos turcos ven a los Estados Unidos como un país "anti-musulmán" y a la "guerra contra el terror", como una "cruzada" en Oriente Medio.  Por su parte, los islamistas y la izquierda turca sospechan que los EE.UU. y la OTAN apoyaron la gran sucesión de gobiernos respaldados por el ejército. 

Conclusión

El gobierno del partido islamista turco AKP, ha quebrado el histórico y sustancial pacto de este país con el secularismo nacionalista. Tras ser repetidamente rechazado el ingreso de Turquía a la Unión Europea, Erdogan encuentra en Oriente Medio su ámbito natural, dentro del cual aspira a convertirse en un actor principal.

Las políticas islámicas anti-israelíes y anti-occidentales del AKP, paradójicamente, se ven fortalecidas por el interés de los EE.UU. de retirar sus tropas de la región lo antes posible (tanto  de Afganistán como de Irak, aunque por el momento, tan sólo sea un proyecto) La política de los EE.UU. de "buenas relaciones" con el mundo árabe ha demostrado que en muchas ocasiones debilita las relaciones de este país con sus dos tradicionales aliados en la región - Egipto e Israel- fortaleciendo a los sectores radicales y llevando a países árabes moderados a tomar posturas más extremas.

Mientras que en el pasado, el paradigma de la política exterior turca se centraba en el fortalecimiento de los intereses nacionales, focalizándose en las relaciones con Occidente, el AKP observa y determina los intereses nacionales turcos a través de un prisma religioso.  Al mismo tiempo la tradicional dinámica entre la cúpula militar y los líderes civiles de este país ha cambiado casi por completo.  El sector militar - hasta ahora considerado como el defensor de la democracia turca - ya no cuenta con la "última palabra" frente al gobierno.

La clase militar turca -en la actualidad- puede ejercer poco impacto frente a las medidas "solidarias" que el AKP promueve hacia los regímenes anti-occidentales (Siria, Irán, Qatar y Sudán) y las constantes ofensas a Israel y los estados árabes seculares pro-occidentales (Egipto, Jordania y Túnez)







Hay mucha virulencia de islamismo combativo en TURKIA desde hace largo tiempo. Centrada la crítica en el estado laico que estableciera ATATURK y relacionando dicho estado-curiosamente sostenido por los militares-a la intervención judía.
 
Ana
 


turkia no es pais arabo es muslumano los turkos no son arabes. todo esos problemas de el partido akp contra israel es pression a la EU que los accepten a los turkos a la union europea.los 60 porciente delos tukos no estan de acuerdo con la politica de erdogan 2011 sera las elecciones en turkia a senior erdogan esta muy facil maldecir a isrel y asi recibir mas votos en las elecciones.
 
moiz f
 



 


 

 
. Daniel Alaluf (Desde Jerusalem)

 

 
 
Departamento de Hagshama de la Organización Sionista Mundial - Copyright 2008
 
Los artículos firmados no necesariamente corresponden a nuestra linea editorial



 
Sitio web desarrollado por Rojamedia Diseño Web